sábado, 12 de febrero de 2011

LIBROS - Biografías gráficas: Cuatro Che Guevaras dibujados

Una de las cosas que se dicen del Che Guevara es que su imagen es la más difundida del siglo XX. Un dato tal vez incomprobable, pero que le agrega leña a la inmensa caldera de su figura. A partir de su inesperado ingreso al panteón de los íconos del universo pop (remeras rockeras y pósters mediante) desde la reapropiación realizada por muchas bandas de rock durante los ’90, que o bien utilizaron su imagen –como Rage Against The Machine en la tapa de su simple Bombtrack–, o dentro de la composición de sus letras –como Los Fabulosos Cadillacs con la canción “Gallo rojo”, en su disco El león–, el Che sigue siendo uno de los personajes favoritos de los jóvenes. Desde allí, afortunadamente o no, el rostro de Ernesto Guevara en la versión del fotógrafo Alberto Díaz, mejor conocido como Korda, es hoy (además de un símbolo para quienes defienden causas sociales) parte de la cultura de consumo. Por eso no es extraño que muchos de los adolescentes que lucen esa imagen en remeras, afiches murales, mochilas o lo que fuera, apenas conozcan la historia que se esconde tras esa mirada que parece observar no un lugar, sino un tiempo: uno que quizá nunca será, pero también un futuro posible.
Ante la fascinación por esa imagen, en una época donde estas parecen gobernarlo todo, muchas editoriales han sacado diferentes publicaciones que abordan al personaje histórico desde ángulos muy diversos y para públicos potenciales muy específicos. Desde una impensada versión para chicos de entre 4 y 10 o 12 años de edad, a la reedición de la famosa historieta escrita por el no menos legendario creador de El Eternauta, Héctor Oesterheld, y dibujada magistralmente por Enrique y Alberto Breccia, las casa editoras ofrecen materiales de muy diversa factura. No quieren desaprovechar el potencial comercial de la leyenda, detrás de la cual hay un hombre.
Lo más curioso de estos cuatro libros (Che. La estrella de un revolucionario, con textos de Constanza Brunet y Guido Indij e ilustraciones del coreano Ju Yun-Lee; Vida de Ernesto Che Guevara, de Oesterheld, Breccia y Breccia; Che, del coreano Kim Yong-Hwe; y Una biografía gráfica del Che. Vida y leyenda de Ernesto Guevara, de los estadounidenses Sid Jacobson y Ernie Colón), es que cada uno a su manera cumple con el objetivo de abordar a su público potencial utilizando los recursos que mejor rendimiento pueden tener en pos de cumplir su propósito. Así, el primero es un perfecto cuento para chicos, tanto desde lo narrativo como desde sus bellas ilustraciones; el segundo es un clásico indudable de la historieta argentina. El tercero, sin dudas, cautivará a los amantes del manga y el animé; mientras que el último puede servir de introducción válida para aquellos que lo ignoren todo acerca del personaje y su marco histórico.
Sin embargo, ninguno de ellos puede arrogarse el derecho de ser un retrato definitivo y completo acerca de Ernesto Guevara de la Serna, el joven rosarino que se fue de la Argentina lleno de ilusiones y proyectos y que murió asesinado en Bolivia, convirtiéndose, en el camino que va de un punto al otro, en uno de los hombres más importantes de su tiempo.
Hoy, a casi 44 años de su desaparición, su gesta entre romántica y violenta sigue despertando pasiones encontradas: admiración o rechazo, amores y odios. Mientras tanto, su ya legendario saludo final (fruto de una lectura equivocada que Fidel Castro hizo de su carta de despedida, aquella que el Che escribió al partir por última vez de Cuba) seguirá siendo un canto de esperanza para quienes, como él, no se resignan a vivir en un mundo de injusticias.
Será entonces, hasta la victoria siempre.



Para chicos


Convertir a una figura notable, como la que terminó de escribirse en una escuela de La higuera, en Bolivia, en el personaje de un cuento para chicos, es ciertamente una tarea controvertida. No porque el ejemplo del Che Guevara no merezca ser llevado a los más pequeños, sino porque muchos de los detalles de su biografía, sin dudas , no son aptos para menores, o bien muy difíciles de transmitir correctamente sin crear falsas dicotomías respecto del valor de la vida ajena.
Constanza Brunet y Guido Indij, los responsables de los textos de Che. La estrella de un revolucionario, han optado por no abusar de los detalles violentos que dominan gran parte de la vida política del Che. Para eso es fundamental el notable trabajo del ilustrador coreano Ju Yun-Lee, quien tampoco se excede en el uso del rojo, manteniendo las alusiones a la sangre y la política bajo control, para que su aparición en los momentos adecuados resulte tan sutil como simbólica.
Estructurada en torno a diferentes citas extraídas de textos, cartas y discursos de Guevara, Che. La estrella de un revolucionario consigue hilvanar un relato humanista a partir de los ideales más nobles de la gesta de aquel que quiso construirse a sí mismo y para todos, un hombre nuevo.
La epopeya del joven que a partir del viaje iniciático a caballo de su moto despierta a las iniquidades de un mundo injusto, es también un relato que rescata el valor de la lucha idealista y el concepto del “todos para uno y uno para todos” de la vida en comunidad.
Un libro doblemente único en su clase, por contenido y lujo visual.


Para adolescentes

¿El Che Guevara con cara de dibujo animado japonés? ¿El Che Guevara combatiendo contra el ejército imperial de Lord Vader? ¿El Che asesinado en Bolivia por el omnipresente señor Smith de Mátrix? ¿Cuál de las pastillas hay que tomar para entrar en ese universo, en el que lo inesperado salta sin aviso al pasar de una página a otra?
La novela gráfica Che, del coreano Kim Yong-Hwe retoma el mito de uno de los hombres más reales de la historia universal, para contársela a aquellos adolescentes que llevan sus remeras sin saber muy bien qué detalles se ocultan detrás de la imagen de ese hombre con barba y boina estrellada, que eternamente mira más allá, como por sobre la cabeza de todos los que sin éxito le buscan los ojos.
Como su objetivo son esos chicos, la gran innovación y a la vez el acierto de esta versión de la vida de Ernesto Guevara, es la incorporación de diversos íconos de la cultura pop para reforzar desde lo simbólico algunos conceptos fundamentales.
Por eso no es ni casual ni ociosa la asimilación de Darth Vader al imperialismo estadounidense, como tampoco lo es que el Señor Smith, aquel virus o falla en el sistema de Matrix, capaz de aparecer donde fuera o asumir la identidad de cualquier persona del mundo, sea el encargado de acabar con el héroe de un tiro en la cabeza.
Otro gran punto a favor de Che es su estética de manga, estilo de historieta propia del Japón, y extensiva a los países de Extremo Oriente (Corea incluida), cuyos productos son de los que mayor llegada tienen entre los lectores más jóvenes.



Para revolucionarios


Héctor Oesterheld es, quizá, junto a Rodolfo Walsh y Haroldo Conti, uno de los hombres del universo artístico de la Argentina más recordados por su papel dentro de la resistencia durante los primeros años de la última y más sanguinaria de las dictaduras militares que minaron de horror la historia política de la Argentina.
Sin embargo, su valor no es mayor que el del resto de las 30 mil almas arrancadas de sus cuerpos, ni del de los muchos miles que sobrevivieron a costa de cargar para siempre cicatrices. Lo que distingue a Oesterheld es que, como Conti o Walsh, han dejado una obra por la que sus nombres se volvieron inolvidables. Dentro de ella destaca, por varios motivos, Vida de Ernesto Che Guevara, publicada originalmente en enero de 1968, imediatamente después del asesinato del Che en Bolivia.
Escrita por Oesterheld e ilustrada por Enrique y Alberto Breccia en perfecto blanco y negro, esta es la más comprometida con los acontecimientos que componen el relato y a la vez la más poética de las versiones de las biografías del Che incluidas en este informe.
Algo más allá del papel liga la existencia de personaje y creador, al punto de que el destino acabaría por convertir también en víctima al escritor.
Tanto uno como el otro no se resignaron a roles pasivos en el devenir histórico de su tiempo, y sus propias vidas fueron parte de los sacrificios que con generosidad aceptaron hacer en pos de lo que consideraban un mejor futuro.
Todo eso se nota en esta obra, concebida en un menage a trois que entrelazó los talentos de Héctor Oestrheld y los Breccia, padre e hijo.


Para peleadores

Si el mito del Che fue repensado en clave infantil, de manga o de leyenda libertaria en los otros libros seleccionados aquí, Una biografía gráfica del Che. Vida y leyenda de Ernesto Guevara se ocupa de la tarea de narrar la historia de quien fuera una de las máximas figuras de la Revolución Cubana para un público menos informado acerca de ella. Es el Che explicado para jóvenes estadounidenses y, tal vez, europeos. Editado en España y de reciente distribución en la Argentina, este trabajo del guionista estadounidense Sid Jacobson y su compatriota, el ilustrador Ernie Colón, aborda a su figura central del modo en que los Estados Unidos y los medios de comunicación que siguen el modelo que desde allá se propone, manejan la información: dando por supuesto que esta es invariablemente objetiva, y diluyendo cualquier arista ideológica en esa suposición. Por eso es la versión gráfica de la vida del Che que intenta con más ahínco hacer pie en el detalle de los contextos históricos.
Para eso, Una biografía gráfica del Che incorpora sinópticas clases de historia que pretenden dar cuenta de la situación política en cada uno de los países de América Latina, al momento en que Guevara encaraba sus ya legendarios viajes en moto. Sin embargo, no deja de ser una mirada sobre la historia ajena y muchas de las verdades expuestas por los autores son pasibles de ser puestas en duda, o por lo menos discutidas. Y ajena a punto tal, que los autores necesitan aclarar que cuando Guevara alude a América en sus textos, en realidad se refiere a América y no a los Estados Unidos.


Artículo publicado originalmente en la sección Cultura de Tiempo Argentino.

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